Evidencia antes que intuición
Cada supuesto se documenta y cada sensibilidad se modela. El inversionista no recibe una recomendación sin su soporte.
Toda oportunidad recorre la misma ruta de gobierno antes de llegar a un inversionista verificado.
Cada supuesto se documenta y cada sensibilidad se modela. El inversionista no recibe una recomendación sin su soporte.
El comité puede rechazar una operación, aprobarla con condiciones o aprobarla, y deja registro de cada decisión.
El inversionista consulta el estado de su capital cuando quiere, con la evidencia que lo respalda.
Conoce cómo llevamos esta disciplina al análisis:evidencia antes que narrativa.
Nuestro proceso
Cada oportunidad atraviesa el mismo examen, en el mismo orden y con la misma ficha: una lista de comprobación con responsable y fecha de corte.
Antes que el activo evaluamos a quien lo va a ejecutar: trayectoria en operaciones comparables, alineación de incentivos e integridad. Nos interesa menos el volumen de experiencia que la evidencia de haber llevado una operación a ciclo completo.
Revisamos el activo contra lo que dice el plan, no contra lo que dice la presentación. Los soportes técnicos, la situación jurídica y los comparables de mercado se contrastan con fuente y fecha de corte.
El plan es del sponsor; el examen es nuestro. Clasificamos cada supuesto en tres categorías: observable hoy, estimable con rango defendible o apuesta narrativa disfrazada de número. El memo dice cuál es cuál.
Una decisión que depende de un documento que nadie ha leído no es una decisión. Cerramos el proceso asegurando que el inversionista reciba lo mismo que evaluó el comité, en la misma estructura para todas las operaciones.
El alcance de la revisión se adapta al tipo de operación y a la jurisdicción; cuando un elemento no aplica, se declara en la ficha en lugar de omitirse.